03-Febrero-2013

Tras leer un magnífico artículo titulado ‘Los “cárteles” de las compañías de seguros marítimas barcelonesas en el siglo XIX’, en la revista ‘Gerencia de Riesgos y Seguros’ nº 114, extraigo algunas conclusiones:

1º.-Es importante aprender de la historia.

2º.-Muchas veces los sucesos se comportan de manera cíclica, a modo de movimiento pendular.

3º.-La competencia es importante para la actividad comercial.

4º.-Los monopolios son perjudiciales para la mayoría.

5º.-Muchos de los acontecimientos actuales (principios del siglo XXI), me recuerdan a lo sucedido en Barcelona hace 150 años, lo cuál nos explica el artículo.

6º.-Pienso y entiendo que la ‘Comisión Nacional de la Competencia’ debe actuar de manera pro-activa, en todos los sectores.

A continuación hago un resumen del artículo, y me pregunto: ¿Aprenderemos?. Ya me diréis….

Resumen.

Entre 1838 y 1857 se crearon en Barcelona 16 compañías de seguros marítimos. Se constituyeron bajo las normas del Código de Comercio de 1829 y de la Ley de Sociedades Anónimas de 1848. Podían cubrir holgadamente todas las necesidades aseguradoras de la plaza. La caída de las cotizaciones bursátiles en 1857 dejó la economía catalana bastante maltrecha. Las compañías de seguros suprimieron sus dividendos y la búsqueda de mayores ingresos propició una competencia feroz entre ellas que degradó el nivel de las primas e incluso de las garantías hasta límites muy peligrosos. Había problemas para cubrir las pérdidas, y muchos accionistas intentaron deshacerse de sus acciones y no hacer nuevos desembolsos.

Los directores de las compañías buscaban soluciones, y algunos abogaban por la fusión de compañías de seguros como solución a sus problemas y decían que para llegar a estas fusiones era preciso partir de un convenio o confederación de intereses.

Los contactos sobre fusiones entre directores de las compañías tuvieron éxito, y entre 1859 y 1860 se firmaron dos convenios que agruparon a las compañías existentes. El convenio A lo integraban: ‘La Aseguradora’, ‘Naviera Catalana’, ‘Comercio Marítimo’, ‘El Cabotaje’, y ‘La Salvadora’. El convenio B lo formaron: ‘La Barcelonesa’, ‘Catalana General de seguros’, ‘La Ibérica de seguros’, y ‘El Áncora’. Otras compañías quedaron fuera de los convenios por distintos motivos.

Las cinco compañías del convenio A emitían cada una sus propias pólizas (con textos iguales) y aplicando una tarifa común. La compañía que emitía la póliza se quedaba con el 40% del riesgo y de la prima, y el restante 60% se repartía en partes iguales entre las otras cuatro compañías que también figuraban en la póliza, asumiendo cada una su parte del riesgo, pero manteniendo su autonomía.

Las compañías que integraban el convenio B pretendieron la fusión de las cuatro compañías, operando bajo una sola póliza (y misma prima) a nombre de todas y respondiendo mancomunadamente al asegurado del riesgo suscrito en la póliza. En términos técnicos, el convenio A funcionó como una agrupación de Cías. independientes que coaseguraban entre ellas los riesgos asumidos por una de ellas, y el convenio B funcionó en forma de coaseguro obligatorio.

Los convenios no tuvieron el éxito deseado, a pesar de haber conseguido sanear el mercado, y a partir de enero de 1864 todas las compañías del mercado barcelonés volvieron a actuar por separado. Se percataron que este sistema de venta de pólizas, más que intentar aminorar la competencia excesiva entre las compañías, la suprimia totalmente, ya que todas las compañías otorgaban las mismas garantías utilizando pólizas iguales y aplicando todas las mismas primas. Las normas fijas de aceptación de riesgos impedían a los directores dispensar un trato más favorable a sus accionistas, pudiendo ello influir en la corta duración de la experiencia. Finalmente, el espíritu independiente de que siempre habían hecho gala los comerciantes barceloneses seguramente contribuyó a la no renovación de los convenios. La reglamentación barcelonesa, tan estricta en lo que se refiere a primas y condiciones de suscripción de riesgos, fue ciertamente un error, ya que encorsetaba la actividad comercial de las compañías en un marco demasiado limitado.

Fuente: revista ‘Gerencia de Riesgos y Seguros’ nº 114

BRUMED MARINE SURVEYORS
Peritajes Navales y Comisarios de Averías
Apdo.Correosnº 365
07680-Mallorca-BALEARES-SPAIN
Tel.:(+34) 629-95 95 15
Fax: (+34) 971-821 389
www.brumed-marine.com

Siganos en Twitter: @BruMedMarine